Buscar
PANC

Portada

“La literatura del interior de la Argentina” no existe

Eterna discordia: Buenos Aires vs el interior argentino


Por Luis Benítez *


"Parece que los hijos de la reina del Plata
heredaron coronita y el resto del país el estigma del desencuentro decimonónico.”
(Rubén Vedovaldi, en su trabajo 200 años de poesía ¿argentina?)
 »»

Los seres humanos no estamos hechos para matarnos, Svetlana Aleksijevitj en Rinkeby

Por Javier Claure C.


Svetlana Aleksijevitj, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015, fue agasajada el 9 de diciembre del año pasado en la Biblioteca de Rinkeby (Estocolmo). Llegó al lugar alrededor de las 10:30 de la mañana en compañía de su traductora, y entre aplausos se acomodó frente a un pequeño escenario. Los alumnos del Colegio multicultural de Rinkeby la recibieron, primero, dándole la bienvenida en diferentes idiomas. Luego, como es tradicional, entraron niños y niñas vestidos de blanco, con una vela en las manos, formando una fila de dos en dos, y entonando cantos populares navideños. »»

Más de 30 países colaboran en Festival Grito de Mujer 2016


El Movimiento Mujeres Poetas Internacional (MPI) Inc. Invita a los actos del 6to. Festival Internacional de Poesía y Arte Grito de Mujer 2016 bajo el lema “Flores del Desierto”, en homenaje a la Iraní Soraya Manutchehri víctima de lapidación, y también de todas las víctimas de métodos ancestrales como la ablación, los ataques con ácido, los crímenes de honor, entre otras prácticas »»

Francisco Orellana, un chileno centenario


Francisco Orellana nació el 2 de febrero de 1916 en Valparaíso, en un hogar proletario. La vida no le ha sido fácil. Probablemente es el chileno más longevo residente en Suecia y seguramente de los que nos encontramos fuera de la patria. Muy joven anduvo embarcado trabajando en la marina mercante, viajó a lo largo de Chile y fuera de nuestras fronteras. Trabajó más en la industria Hucke durante 30 años, sin faltar un solo día, hasta que se jubiló. Se desempeñó como carpintero y con el correr de los años desarrolló la afición por los trabajos de artesanía en madera. Tanto en Chile como aquí en Suecia, muchos de sus amigas y amigos guardamos en nuestras casas trabajos hechos por sus manos; hacia figuras de todo tipo para obsequiarlas a sus amistades e instituciones sociales. »»

Tres resplandores en una tarde oscura

Por Carlos Decker M. *


Estoy en un lugar donde su noche, casi eterna, ayuda a encontrar la luminosidad en la poesía. Y no lo digo en tono de metáfora sino como realidad inspiradora, pues son las tres de la tarde de una noche sin luna llena. »»

Conversaciones con Woody Allen

Ni complejo de inferioridad ni delirio de grandeza


Por Hernán Lavín Cerda


¿Pesimismo genético? ¿Por qué me pongo a repetir a media voz, como si no estuviera muy bien de las facultades mentales, ¿pesimismo genético, venid a mí, venid y vamos todos, pesimismo genético? »»

Marosa di Giorgio


Marosa di Giorgio (Salto, 1932 – Montevideo, 2004). Reconocida poeta uruguaya de ascendencia italiana y vasca. Se radica en Montevideo a partir de 1978. Entre sus libros destacan: Historial de las violetas (1965), Clavel y tenebrario (1979), La liebre de marzo (1981), La falena (1989), Misales (1993, relatos eróticos), Diamelas a Clementina Médici (2000). Los papeles salvajes es el título que reúne la totalidad de su obra poética Por su trabajo literario obtuvo importantes reconocimientos. Figura en diversas antologías de poesía latinoamericana y ha sido traducida a varios idiomas.

Rafael Courtoisie la describe de manera notable: “La poeta nacida en Salto, Uruguay, Marosa di Giorgio, es un prodigio terrestre, vegetal, mineral, animal, que se hace post humano, sobre humano y angélico en un corpus textual donde la poesía comparece feérica y milagrosa, como el agua y ciertas hojas de hiedra en una pócima druida. Durante años fui amigo y confidente de Marosa. Me enseñó un conjuro infalible que empleo en situaciones de riesgo mortal. Gracias a ella, respiro todavía. Leer a Marosa es volar y echar raíces al mismo tiempo”. »»

Preguntas y respuestas sobre Enrique Lihn

Por Eduardo Llanos Melussa


Se me solicitan algunas palabras sobre Enrique Lihn. Revisando lo publicado, que no es poco, compruebo que me demoraría en resumirlo. Opto entonces por rescatar algunas respuestas emitidas en tres entrevistas olvidadas o de difícil acceso. Las signadas con el primer numeral romano (I) corresponden a una entrevista que me hizo Adán Méndez con motivo de la publicación de Porque escribí (Fondo de Cultura Económica, Santiago, 1995), primera antología panorámica de la obra poética de Lihn y que lamento que hoy no se pueda seguir reeditando1. Las respuestas signadas con el numeral siguiente (II) provienen de una entrevista que me hizo Richard Vera, también a propósito de Porque escribí.2 Las últimas (III) son extractos (de ahí los puntos suspensivos entre corchetes) de una entrevista que me hizo en 1994 el poeta y crítico Óscar Sarmiento para El otro Lihn, libro que se publicó siete años más tarde3. »»

NOVIEMBRE: UNA NOVELA ESTREMECEDORA

Marco Antonio Campos


Noviembre, del notable poeta y narrador salvadoreño Jorge Galán, es una novela que habría entusiasmado a Rodolfo Walsh y que admiraría Elena Poniatowska. ¿Por qué el título? Seguramente porque en el mes de noviembre de 1989 ocurren dos hechos políticamente explosivos en su país. El 11 de noviembre da inicio la llamada ofensiva final de la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional contra el régimen de Alfredo Cristiani, y luego, el asesinato en la madrugada del 16 de ese mes de seis padres jesuitas y de una empleada y su hija, en la residencia de la Universidad Centroamericana (UCA), a manos del grupo de élite militar, el Batallón Atlacatl, por orden del coronel Guillermo Alfredo Benavides, quien la recibió del Estado Mayor de las fuerzas armadas. El principal objetivo era el rector Ignacio Ellacuría, pero en hechos como estos no se busca que la víctima sólo sea una: iban por él y por cualquiera que estuviera cerca para dar criminalmente una lección letal. Los otros jesuitas respondían a los nombres de Ignacio Martín-Baró, quien era el vicerrector, Segundo Montes, Amando López, Joaquín López y López y Juan Romero; la cocinera se llamaba Elba Ramos y su hija Celina Ramos. El asesino de los tres primeros fue el soldado Óscar Amaya Grimaldi. Al enterarse que la matanza había sido perpetrada, los coroneles miembros del Estado Mayor, estallaron de júbilo. Cuando en el curso de la mañana del 16 el arzobispo Rivera y Damas vio los cuerpos de los jesuitas asesinados, dijo una frase que resumía el hecho: “Qué barbaridad, cuánto odio”. »»
Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net