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Sobre autoresPresentaciones |
2009-09-21 | Presentaciones | Por José Vicente AnayaJosé Vicente AnayaJosé Vicente Anaya (Villa Coronado, Chihuahua, 1947). Poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Ha publicado más de 20 libros, entre ellos: Avándaro (1971), Los valles solitarios nemorosos (1976), Morgue (1981), Punto negro (1981), Largueza del cuento corto chino (7 ediciones), Híkuri (4 ediciones), Poetas en la noche del mundo (1977), Breve destello intenso. El haiku clásico del Japón (1992), Los poetas que cayeron del cielo. La generación beat comentada y en su propia voz (3 ediciones), Peregrino (2002 y 2007), entre otros.
Ha recibido varios premios por su obra poética. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores CONACULTA-FONCA. Formó parte de la Sociedad de Escritores de México y Japón (SEMEJA). En 1977, funda alforja REVISTA DE POESÍA. Desde 1995 ha impartido seminarios-talleres de poesía en diferentes ciudades de México. Ha asistido a encuentros internacionales de poesía y dado conferencias en varios países como Italia, Estados Unidos, Colombia y Costa Rica. josevicente.infrarrealismo.com Poemas de José Vicente AnayaLos ángeles lanzan un autobús de muertos sobre estos poemas MORGUE No.1 Empiezo a dormir sobre el aliento que dejó mi muerte / no puedo soñar. D e a m b u l o entre cavernas que se toman por calles. Salgo del alarido secreto de otros gritos y vuelvo a ser el vagabundo perdido, con huesos tan triturados que se confunden con cocaína... ¿Qué me sostiene? Quiero salir, y en mi cuerpo caigo a recorrer este desgano oculto de la noche. ¿A quién busco? Todos están dormidos. Si fuera verano y el ambiente de la ciudad menos corrupto, algunos grillos me cambiarían el tono de la angustia. He brincado límites, pero me engaño porque termino en el lugar del salto. Ahora el trecho está creciendo en reversa de los obstáculos pasados; y sólo me queda el recurso de las transgresiones, o quedo anclado. ¿Dónde meterme? Dicen que en otras ciudades hay cafeterías, cines, bares, para los desvelados... He salido a revolcar la voz. Con cada paso ascienden las cenizas de los incinerados. La garganta no puede con otro ritmo que esté alejado de los acordes con que responde el piso en cada huella. La noche está empeorando, con esta canción que se introduce a envenenar las venas, como si otro alguien, que soy yo, se hubiera metido en mí para usurparme las ganas de vivir... y en esta pena me preparo un escándalo mayor que sufriré más tarde. Pero insisto en caminar, y me voy disputándole al pánico mi suerte. Me voy parpadeando la oscuridad. Apretado en la incertidumbre de que me toque amanecer. Los pajarracos grises que anidan los techos ni siquiera saben recibir al día... no hay petirrojos, gorriones, canarios, alondras ni cardenales, y las palomas pasan con plumajes sucios... Sin embargo amanece, y la señal es ese pitido de la fábrica que saca su chimenea sobre las casas. El humo se levanta burlándose con sus tonos de negro: adentro están los hombres moliéndose la vida... Afuera el sol nos pinta la bóveda con rojos mirados tras una tela opaca... Sigo caminando hasta que no obedece el pie a las intenciones. Me canso. Llego a donde los edificios se fueron agrandando, y esta urbe impostora se viste de metrópoli. Hay que pasar por su centro palpitante de pordioseros, pegados a las puertas de la abundancia financiera, moscas enloquecidas en los muladares donde nada encuentran... Los alcohólicos lumpen desvariando recuerdos, ilusiones con que abandonan la realidad encrudecida: una mujer huesuda de costras negras en la piel, con larga vieja capa de terciopelo negro, pasea majestuosa como viniendo de la Corte del Reino de Castilla / Otro mundo dentro de este mundo: Y puedes percatarte de que la lepra no fue una maldad quedada en el Medioevo: en la banqueta se sienta una anciana que muestra una pierna de madera y la otra vendada con medio pie comido... Este mundo metido en este mundo. CONVERSACIÓN CON ARMANDO PEREIRA Hazme una leyenda, amigo, como tú quieras. Al cabo no adiestro mi cuerpo para ninguna posteridad. Ya ves, Virgilio murió de cáncer a los 30 años de andar arrancando asperezas de la vida, cuando lo supe pasaron mis 28 rompiendo la barrera del sonido: se volcaron las pústulas de algunos de mis órganos. Ahora entiendo que yo me acabaré más pronto quel licor desta cantina legendaria, más pronto que toda la droga que le entregó su paranoia (de amputación en manicomio) a Fernando, de quien nadie leerá los poemas que lo metieron por ventanas de soledad eterna. En esta noche, mis neuronas alcoholizadas brincan en vez de mi dolor, que apaciguado, me muerde detrás de una sonrisa... Hazme una leyenda, qué importa. La vida ya no puede alcanzarme, como a James Dean, aunque tenga 100 años de existencia... (de "Morgue", 1980) EPIGRAMAS VENENO I ¿Esperas que te dedique mis epigramas, nuevo César? Te los doy a beber. Los hago con veneno. II Los poetas mediocres responden a Huidobro: "No pudimos hacer que florecieran en el poema &y ahora la usamos prendida en el ojal". Sin olvidar al amor VII Caminando contigo la ciudad es nueva: A nuestro paso las calles se van construyendo. Los edificios adquieren formas que los arquitectos jamás han pensado. Y es verdad. Es cierta esta locura de reconstruir el mundo, porque dos enamorados no merecemos estas calles grises. Golpes de desamor X Este polvo que rodea mi osamenta fue mi carne en aquél tiempo cuando aún no anochecíamos. XI No sé por qué perdimos ese amor que nos asombraba tanto. Los dos somos hijos de la misma época desquiciada. Yo soy, sí, uno de los peores& ¡y tú me ganas!... Tiempo suspendido XIV Autocrítica: Me observo en el espejo y trato de encontrar a otro hombre que no soy yo, que no puedo serlo; el que fui y el que pude ser; el poeta ramplón y el poeta maldito. Pero me observo más y tampoco soy un Dios ni un hombre de trueno, ni un héroe de aventuras irreales. Soy este hombre que llora sin que las lágrimas afloren, pero que lucha para que el llanto no pierda el motivo de la vida. Venenos para descansar XVIII Me saqué los ojos, como Edipo, y los hijos de la chingada esperan que sea cierto& XIX El único poder trascendente lo tienen los gusanos devorando cadáveres a través de los siglos y los siglos. Amén. (de "Epigramas veneno", inédito) Por José Vicente Anaya Del mismo autor | Categoría: Presentaciones Presentación y selección de poemas: Mario Meléndez |
Sábado 11/09 2010Seminario sobre la violación de los derechos humanos![]() Del programa: EE.UU.: terrorismo y bloqueoCuba: asistencia en salud y alfabetizaciónSeminario sobre la violación de los derechos humanos de los Cinco prisioneros cubanos por parte de los EE.UU., sobre el bloqueo económico y el terrorismo dirigido contra Cuba. Y también sobre el extraordinario aporte de Cuba para el desarrollo en América Latina, Africa y Asia. |
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