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Sobre autoresPresentaciones |
2010-01-20 | Presentaciones | Por Alberto BlancoAlberto BlancoAlberto Blanco (Ciudad de México, 1951). Poeta, ensayista y traductor. Cursó estudios universitarios de Química y Filosofía en la UIA y en la UNAM, respectivamente, y de maestría en Estudios Orientales, en el área de China, en El Colegio de México. En 2001 recibió la Beca de Poesía “Octavio Paz”. A la fecha ha publicado 25 libros de poesía, entre los que destacan: Giros de faros, 1979; Antes de Nacer, 1983; Tras el rayo, 1985 y El libro de los pájaros, 1990. Su trabajo ha sido traducido a una docena de idiomas e incluido en diversas antologías de literatura hispanoamericana.
En 1988 recibió el Premio de Poesía "Carlos Pellicer" por su libro Cromos, y en 1989 el Premio "José Fuentes Mares" por Canto a la sombra de los animales. En 1996 También los insectos son perfectos recibió en Holanda el Diploma "Honor List de IBBY". En 2002 recibió el premio “Alfonso X, El Sabio”, que otorga San Diego State University a la traducción literaria. Entre sus libros más recientes se encuentra su segundo ciclo de doce libros de poesía publicado en el 2005 dentro de la colección de Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica: La hora y la neblina. http://www.fractal.com.mx/F25blanco.html Poemas de Alberto BlancoSUEÑO EN UNA ESTACIÓN DE TRENES AL AMANECER Estoy en una estación a bordo de un tren Camino de carro en carro de puerta en puerta Paso gabinetes y fuelles ventanas encendidas Pero al poco tiempo ya no hay ventanas No hay fuelles ni carros no hay tren ni estación Sólo la luna dormida sólo el cielo y la tierra Y las blancas estrellas que iluminan este poema NOSTALGIA Allí está el cielo: ahora veo. Allí está el cielo abierto esperando por lo mejor de mí. Atrás quedan los padres los amigos, los consejos… Los juguetes soñados en la infancia, el árbol de los deseos, la noche al fondo de la alberca, el parque del primer beso. Lo veo todo a la distancia como un cuerpo que se despierta al fondo de un paisaje. Lo veo como si no fuera cierto. Hemos venido a la vida a despedirnos de todo lo que amamos, de aquello que nos fue dado, de todos los que queremos. Pero justamente allí está el cielo. TÚ Qué voy a hacer contigo, dime, a dónde quieres que te deje, si a donde quiera que voy tú vas conmigo y me recuerdas siempre mi condición de hombre atado al potro de la sangre y al agridulce rastro del deseo… Basta mirar la suave curva del cielo para sentirte entre mis manos. Sólo tú sabes de cierto que mucho más que el dolor, el miedo o el amor al conocimiento, me movió la belleza de un rostro en su desigual perfección: la proporción exacta de un cuerpo real equilibrado a la sombra de unos ojos y al borde de unos labios. Tú lo sabes de cierto y sin embargo callas… Pero, mírate, pequeña, y recuerda que en ti todo lo grande duerme. AMOR DE TULUM Hermosa es la mujer que de mis ojos se va caminando al mar. En la arena su falda dibuja la pausada línea de las aves… Turquesa en el turquesa, cadena de finas palmas y leves huellas, la siguen, ardientes: sobre el agua se yergue un templo de sal. EL FIN DE LAS ETIQUETAS La mosca se levanta de la mesa y domina los cuartos desde el techo, atraviesa puntualmente el pasillo que comunica el mar con el paisaje. Penetrante en la luz es su zumbido una burbuja más dentro del agua… navegando descubre entre los botes el borde iluminado del mantel. El fondo es sucio, lo que mira es claro: esta vida que flota vacilante con aire de papel, blanco de luz, nada recuerda ya de las palabras. NO PASA NADA La vida es una película en blanco y negro donde no se alcanzan a leer los subtítulos… tal parece que la muerte no descansa ni a sol ni a sombra. Se echan a rodar pequeños mundos a la orilla del sueño con el viento del dolor y la inclinación de los recuerdos. Pero no pasa nada… allá en el fondo de la pantalla no hay reproche posible ni tristeza mortal en la pareja. Sólo una sed de imágenes apagada dulcemente en el manantial de la costumbre donde las palabras toman cuerpo. MI TRIBU La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago, de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? -me pregunto_ ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a la tribu cuyos ancestros vienen del futuro: una tribu que está por llegar. Pero si he de pertenecer a alguna tribu -me digo- que sea a una tribu grande, que sea a una tribu fuerte, una tribu donde nadie quede fuera de la tribu, donde todos, todo y siempre tengan su santo lugar. No hablo de una tribu humana. No hablo de una tribu planetaria. No hablo siquiera de una tribu universal. Hablo de una tribu de la que no se puede hablar. Una tribu que ha existido siempre pero cuya existencia está todavía por ser comprobada. Una tribu que no ha existido nunca pero cuya existencia podemos ahora mismo comprobar. Por Alberto Blanco Del mismo autor | Categoría: Presentaciones Presentación y selección de poemas: Mario Meléndez |
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