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Sobre autoresPresentaciones |
2010-01-24 | Presentaciones | Por Efraín BartoloméEfraín BartoloméEfraín Bartolomé (Ocosingo, Chiapas, 1950). LIBROS: Ojo de jaguar, Ciudad bajo el relámpago, Música solar, Cuadernos contra el ángel, Música lunar, Partes un verso a la mitad y sangra, y Fogata con tres piedras, entre otros. Su obra ha sido reunida en los volúmenes AGUA LUSTRAL, Poesía 1982-1987, Col. Lecturas Mexicanas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1994; OFICIO: ARDER, Obra poética 1982-1997, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1999; y EL SER QUE SOMOS, Antología poética., Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006.
amediavoz.com/bartolome.htm Poemas de Efraín BartoloméINVOCACIÓN Lengua de mis abuelos habla por mí No me dejes mentir No me permitas nunca ofrecer gato por liebre sobre los movimientos de mi sangre sobre las variaciones de mi corazón En ti confío En tu sabiduría pulida por el tiempo como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río Permíteme dudar para creer: permíteme encender unas palabras para caminar de noche No me dejes hablar de lo que no he mirado de lo que no he tocado con los ojos del alma de lo que no he vivido de lo que no he palpado de lo que no he mordido No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa una música que no haya venido por el aire hasta tocar mi oreja una música que antes no haya tañido el arpa ciega de mi corazón No me dejes zumbar en el vacío como los abejorros ante el vidrio nocturno No me dejes callar cuando sienta el peligro o cuando encuentre oro Nunca un verso permíteme insistir que no haya despepitado la almeja oscura de mi corazón Habla por mí lengua de mis abuelos Madre y mujer No me dejes faltarte No me dejes mentir No me dejes caer No me dejes No. EL ORO MÁS PULIDO Cada vez que le descubro a mi mujer un gran poeta y la convenzo con mi entusiasmo y mi memoria y mi alegría y ella lo lee y lo nombra y lo disfruta arde mi corazón con unos celos miserables ¿Por qué se me adelanta ese canalla? ¿Por qué escribió los versos que yo pude escribir si acaso el tiempo el mundo el improbable azar...? ¿Por qué? Y me pongo a sufrir largos minutos sintiendo como ortiga por dentro mientras ella recuerda o cita o pronuncia en voz alta los versos las imágenes el oro musical que yo le convidé Y me arrepiento de haber puesto en sus ojos de haber puesto en su alma un rival que (¡afortunadamente! dice el lado egoísta de mi corazón) ya está muerto o ya es muy viejo o vive en un país tan lejano o no habla nuestra lengua Pero pasan los días y no puedo dejar de poner en su alma una nueva ración del oro más pulido del espíritu humano Porque a pesar del vidrio molido de mi resentimiento ¿cómo podría ofrecer a mi amada un manjar menos rico una mesa más pobre unos enclenques versos tartamudos o sosos? Y me pongo a sufrir otros largos minutos... Luego todo se aclara y me siento más santo por el resto del día. TROZOS DE SOL La tempestad ha comenzado a grabar su nombre sobre el polvo. Tengo hambre, tengo dolor, tengo tristeza, tengo un deseo profundo de confundirme con el mar, de integrarme a la piedra, de perderme en el aire podrido de la ciudad. Quiero tocar la fuente del rayo. He visto la luz postrada. He visto sonrisas para estrangular. He visto una flor roja en la sien del Enemigo. Sé bien que la Mujer, viendo hacia atrás, alcanza a ver más lejos hacia adelante. Lo sé bien: una mujer desnuda hace brotar un dios en cualquier miserable. Al pie de un cerro cruel hay una piel colgando de un árbol espinoso: alguien sube a ofrendarse para glorificar tu nombre, oh Diosa. Un día me dio por escuchar los ruidos de la noche. Por eso estoy aquí. Miradme: desolado. Una ele nomás y heme aquí: desollado. He soñado. Sueño que una soberbia estrella de diamante quema mi corazón. Sueño en caer. Sueño una lenta noche precipitándose conmigo hasta la boca del Infierno. Hasta la última roca desolada. Soñé que mi corazón era mi Madre. Soñé que mi cerebro era mi Padre. Soñé que mi mujer era la Noche. Mi hermana era la Muerte. Mi corazón oscuro era el Viento del Sur. Por eso pude alimentar el día. Por eso tengo el corazón deshilachado. (Altura, Madre, Altura!) Por eso arrojo estos poemas al crepúsculo: trozos de sol, como monedas sucias. (De "Partes un verso a la mitad y sangra") CUADERNOS CONTRA EL ÁNGEL Este cuaderno pesa Es pura luz Es pura sombra: es mi sangre total cargada de sentido. 2 Escribo este desorden Soplo este polvo estéril esta hojarasca esta ceniza sucia como quien escupe una brasa un alacrán un trago de vitriolo Los hombres pasan movidos por el viento de la preocupación Pasa un largo silencio Pasa un dolor como un recuerdo oscuro Pasan las palabras iluminando la noche dolorosamente Abro este verso para que entre por él todo el aire nocturno Para que entre por él la palabra que no se ha dicho aún la bienvenida la palabra de seda neblinosa y caliente que un día atravesara un territorio hostil de ademanes y ruidos y palabras ajenas y unió tu mano con mi piel mis labios con tu cuello Bienvenida la palabra que no se ha dicho aún: la tenue lluvia cálida que comienza a caer aquí: 5 Un tropel de bisontes en mi sangre rojísima Un aguardiente ronco me rasga la garganta Cruje revienta derrama sus rotas letras turbias tibias amargas Agua dolorida de todos los días Trago de vinagre Tronco derribado por el más estúpido rayo kamikaze El rayo más brutal estalla en mis costillas: astillas Me pone alas en la frente enferma Ensombrece mi turbio corazón que suena Que sueña que tenía un hermoso vergel y dos serrallos un ejército enorme de estúpidos vasallos y una infinita colección de casullas para ornar sus caballos El corazón en sombras el sombrío el sembrado de asombros el desnudo el pobre corazón como un puño aplastado como un perro sin patria atropellado roto tajado destazado por los dientes rojizos de la calle : el perro destrozado Un hervor inhumano me sube a la garganta Rumio trozos de carne como espesas palabras El sol cae a plomo sobre mi cabeza rota que golpea la roca del aire El agua se enciende Arroyos cercanos ensayan cascadas El sol cae a plomo Desmaya su aplomo Se desploma el pomo de su espada rubia Hace una fogata verde sobre el árbol y suben por dentro del tallo los rayos cargados de palabras densas los verbos amados la sangre la tierra humo de cigarros alcohol y relámpagos encendidas venas de amoroso hierro torrentes rabiosos ríos de puñales que hieren que rompen que encienden la furia de su fuego negro: el aire apesta la mujer sonríe el hombre bala el tigre pía el gusano relincha el burro toca la flauta el poeta escupe a las horas amargas sus cuchillos ágiles Un carbón ardiendo le quema la aorta Sube por su pecho un río de luz roja Un rugido destroza su garganta Y en una bocanada de diamantes el poeta pronuncia su palabra. (De "Cuadernos contra el ángel") Por Efraín Bartolomé Del mismo autor | Categoría: Presentaciones Presentación y selección de poemas: Mario Meléndez |
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