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Sobre autoresPresentaciones |
2010-02-07 | Presentaciones | Por Blanca Luz PulidoBlanca Luz PulidoBlanca Luz Pulido (Ciudad de México, 1956). Poeta, traductora y ensayista. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre sus libros destacan: Fundaciones (1979), Ensayo de un árbol (1982), Raíz de sombras (1988), Estación del alba (1992), Reino del sueño (1996), Cambiar de cielo (1996), Los días (2003), Pájaros (2005) y Al vuelo (2006) Fue miembro del Tercer Programa para la Formación de Traductores del Colegio de México.
Poemas de Blanca Luz PulidoSiembra el sudor sus grietas laboriosas. Como el paisaje, la piel ensaya un temblor de agua. DEL FUEGO Toda la noche vi crecer el fuego. José Emilio Pacheco Toda la noche vi crecer el fuego y no pude tocarlo ni sumarme a su encuentro luminoso. Toda la noche supe de su danza de su comercio con el viento y no quise sumarme a su llegada ni celebrar su magnífico retorno. El fuego es la renuncia de las cosas a su aspecto tenaz, a su dibujo. Toda la noche vi crecer el fuego y no conocí su voz ni apuré su llama. Y aquí estoy en este paisaje de cenizas. FIGURA La noche traza su ecuación de sombras, rigurosa y distante geometría. Otra lenta figura, otro tacto se cumple entre nosotros, cifra pasos, calles, nombres, ciudades que serán nuestras miradas, dibujando el arduo desencuentro, la misma álgebra oscura que otra repetimos sin saberlo. PÁJAROS Despierto en un país de invisibles pájaros que tejen un baile entre las ramas de los árboles vecinos. Sus voces dan alas a mis horas, mas sólo encuentro, espiando entre las ramas, fragmentos dispersos, grietas, huellas del mundo paralelo en que otras leyes gobiernan su materia. En medio de la altura prendo estas líneas a sus ojos para que me alcen de la tierra. A FILO DE LA LUZ A filo de la luz siempre hacia adentro debajo del torrente subterráneo en el espejo cedido por la claridad fundirse con los sueños abandonar el día y en el último latido viajar perderlo todo dejar hasta la sombra mirar las playas sumergidas las rocas certezas inauditas a la orilla del mar que nos espera y volver con minerales tesoros en las manos la mirada presa en los prodigios a iluminar el aire del deseo en la mañana abierta y nueva. CANTA EL AGUA Recuerdos de luz en una gota de agua en la mirada que atesora la brevedad y la frescura que derrama mínima en el día El día que repite sus dones intocados en las miradas jóvenes del agua Canta el agua y su voz es una plegaria que repite clara y cercana una pregunta Una pregunta que dejamos olvidada esperando la llegada de la lluvia SUEÑO EN FUGA Soñé que me soñabas, que tu voz como estela de naufragios amanecía en mi aliento. Que era mío el silencio de cada madrugada cómplice en tus párpados cerrados, el secreto que rindes a tu almohada, el pensamiento que traicionas en mis brazos. De ese sueño sin fin ya no despiertes: que el alba nos encuentre suspendidos, sin voz, sin figura, sin recuerdos, habitantes de un sueño en fuga hacia su propia muerte. PUNTUAL COMO LA LLUVIA ES EL SILENCIO Puntual como la lluvia es el silencio con que tus ojos observan mis recuerdos. Nada puedo decir, nada es ya mío de las antiguas costumbres que los días dilapidaron sin ti en algún pasado. Eres el tiempo del trigo y la vendimia, eres el verde y el oro del verano. Ya a mis sentidos los tuyos encadenan; beben mis labios las gotas de esta lluvia que extiende dulcemente tu memoria en las oscuras horas que no te conocieron. PRESAGIO Nada en el mundo te alcanza todavía: son tus labios de sombra, y tu voz un fantasma. Has surgido a la luz para mis ojos, y te aumenta mi sangre, y te encumbran mis venas. Ya sin saberlo te acercas a tu forma, y encenderás la llama en la incesante noche que te espera. Y sin saberlo escribirás tu nombre, tu no nacido nombre, entre mis labios. NOCHE La noche inmemorial, pródiga noche de los pactos oscuros, innombrables, de las siniestras, ocultas voluntades que a la mención del día empalidecen; la noche feraz, la noche cómplice que despliega su sombra como un manto sigiloso y ambiguo, torva noche agazapada en las márgenes del día anticipando su reino silencioso: pero la noche débil, turbia espera, aire que corre en el país de nadie, tierra del eco, junta de fantasmas: cántaro negro que en la luz se rompe. ES EL tiempo sin voz que en sí florece, un silencio de muros vegetales, una sed que en su incendio se consume; es la sangre precisa y concentrada de la llama voraz de la granada. MURO El muro del jardín rodea la casa: en sus grietas y pliegues entreveo un mundo de pasos que no alteran el hábito seguro de sus vidas por mi contemplación ociosa Patas alas zumbidos y chasquidos me cercan, mundo animal que habita el muro como yo la casa: desconocidos nos acompañamos CONJURO Lo invisible gobierna lo visible: así en el aire el ansia de volar se encarna en ave, así en la noche el pálido sueño se ilumina con resplandores ocultos de intenciones que ausente calla el día. Pero en secreto las sombras se complacen en su denuda oscuridad y las palabras rotas que abandonas calladas a su suerte labran en las ficciones de la noche tu inacabable hastío y tejen innumerables y afanosas tu antigua, tu legítima derrota. Por Blanca Luz Pulido Del mismo autor | Categoría: Presentaciones Presentación y selección de poemas: Mario Meléndez |
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