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2010-06-18 | Derechos humanos | Por Marisol AliagaKimberly Soto Aguayo:“Si se presenta la oportunidad, volveré a Gaza”El viernes 4 de junio se realizó una multitudinaria manifestación en Sergels torg, en Estocolmo, en apoyo a los activistas que fueron apresados por los militares israelíes luego del sangriento ataque a la Flotilla de la Libertad, el pasado lunes. Durante la manifestación, Dror Feilier pidió un minuto de silencio en homenaje a quienes sucumbieron en el ataque. Siete de los once cooperantes suecos estuvieron presentes en la manifestación, entre ellos, Kimberly Soto Aguayo, quien conversó con Estocolmo.se.
Fue así que, al poco rato de llegar al país, Kimberly estaba chateando con los televidentes del canal 4 de televisión, al mismo tiempo que conversaba con la televisión chilena. Sin embargo, la joven recalca —al encontrarme con ella, después de la marcha a la embajada de Israel— que no quiere que la atención se centre en su persona, sino en la causa que defiende, la libertad del pueblo de Gaza, el cese al bloqueo. Por lo tanto, no le hago ninguna pregunta acerca de que es hija de un político que fue asesinado por la CNI, en 1981. Kimberly llegó a Suecia después de esta pérdida, junto a su madre y a su hermana. Sin embargo, no se puede dejar de pensar en que seguramente el tema de la solidaridad con los pueblos lo adquirió desde muy pequeña, y que es un legado de su madre. Sin sacarse las gafas para el sol, para que no se noten las ojeras producto del cansancio de demasiadas noches sin dormir, Kimberly (que en realidad prefiere que la llamen por su segundo nombre, Ximena) me contó su testimonio, que aquí se transfiere en su totalidad. ¿Cómo comenzó todo, para quienes iban en el convoy? —Las amenazas habían comenzado ya antes de que esta flotilla partiera en su rumbo a Gaza, así es que, desde un principio teníamos consciencia del escenario que nos podía esperar. Debido a ello, la noche del 30, la primera vez que nos enfrentamos con el enemigo, a las 23.00 horas, cuando se comunicaron con nosotros a través de las radios, ahí me dio un escalofrío, un miedo, al escuchar las amenazas en contra de nosotros. ¿Qué les dijeron? —Nos decían que estábamos entrando a un área de combate, que era territorio palestino y que teníamos que dirigirnos de vuelta a las aguas de Chipre, o, de lo contrario, sufrir las consecuencias de un ataque militar. Eso fue muy intimidante, fuera de eso, lo presentaron con unas voces extremadamente militares y reaccionarias, como uno siempre ha visto sólo en las películas. Nosotros éramos un barquito chico, con 43 personas a bordo, la mayoría de ellos periodistas, activistas, gente de avanzada edad. Iba con nosotros un señor de 80 años, un ex embajador de USA. Iba también un ex militar, que estuvo en el barco USS Liberty, que fue atacado por Israel en la guerra de los Seis Días, en 1967. Él nos dio su testimonio, nos contó de ese ataque, que también fue brutal, donde murieron alrededor de 50 personas. Entonces, había mucha gente dedicada y valiente, que tenía una convicción fuerte acerca de esta misión. Pero, a la vez, con mucho miedo, ya que no estábamos preparados para una acción militar. No sabíamos lo que iba a pasar, pero pensábamos que Israel, por el hecho de que llevábamos gente de distintas nacionalidades, y a medios, como Al Jazeera, Sky News, la televisión turca, incluso hasta el canal 4 de Suecia, que eso los iba a intimidar, en cierta manera. Pero no, no fue así. ¿Dónde estabas tú, en el momento del ataque? —Yo viajé en el barco Sfendonh, un barco de pasajeros que partió de Grecia. En el momento del ataque estábamos al lado, a 300 metros del Mavi Marmara. El ataque comenzó a las 4:20, justamente después del rezo musulmán. Lo que yo hice fue salir a cubierta, y comencé a documentar el ataque al Marmara. Y se veía como los Zodiacs, llenos de soldados, se dirigían en esa dirección, y la gente a bordo de este, así, con sus manos, con sus propias manos, se disponían a defender su barco. Con mucha valentía. Yo inmediatamente pensé: "aquí va a ocurrir una masacre". Eso fue lo que pensé. Y en eso estaba, cuando vi que se nos acercaba un barco con una rapidez impresionante. Entonces, yo lo filmé, lo filmé y lo filmé, hasta que, a tres metros de distancia, comenzaron a disparar. Disparaban y disparaban, y yo corría y corría, pero no entendía como podía seguir corriendo, porque las balas me tenían que haber derribado. Más tarde comprendí que habían usado de esas pistolas de paint-ball, que no matan, pero duele...! Y lo que documentaste, ¿qué pasó con las filmaciones? —Bueno, están en poder de ellos, me las quitaron. Luego ¿todos fueron apresados? —Si. Estuvimos como 12 horas en un barco, no sabíamos donde nos llevaban, y teníamos gente herida con nosotros. Nos llevaron al Puerto de Ashdod y desde ese entonces se nos acabaron todos nuestros derechos humanos. Después nos hicieron firmar un papel y pudimos salir para Turquía y luego hacia Suecia. ¿Cómo calificas tu la acción Ship to Gaza? —Es una acción humanitaria, política y solidaria. Política, en el sentido de que nosotros íbamos a quebrar este bloqueo. Queremos poner fin a este bloqueo que es totalmente ilegal, por resoluciones de las Naciones Unidas, del 2008 y del 2009. Es política, pero también es humanitaria y solidaria. Y no vamos a parar hasta que se logre este objetivo: la libertad del pueblo de Gaza. A pesar de que no llegaron a Gaza, ¿piensas tú que, en cierta forma, fue un logro? —Yo creo que si, por el hecho de que logramos de que, por ejemplo, en Rafa, se abrió la frontera, por lo menos temporalmente, pero igual. Y ayer se acercó un joven, de Gaza, y me dijo: "Yo inmediatamente me voy a Gaza. Voy a tratar de entrar, y eso es gracias a Uds.". Eso, por un lado. También le hemos podido dar publicidad a lo que está pasando allá. Por ejemplo en Chile hay una comunidad palestina inmensa, sin embargo el tema no se discute. Pero ahora espero, bueno, aún no he leído lo que se dice en Chile, pero espero que no se trate solamente de mí, sino que se discuta el tema. Yo soy parte de un movimiento que está luchando por la libertad de Gaza y eso es lo importante. ¿Cómo nació tu compromiso, tuviste alguna influencia por parte de tu madre? —Si, de todas maneras. Yo todavía tengo su "Palestina sjal". Y bueno, yo me acuerdo que, después de la masacre de Jenin, sentí que no podía tener una "solidaridad pasiva", que necesitaba trabajar por esta causa de una forma muchísimo más activa. Hace como dos o tres años atrás no teníamos el apoyo que tenemos ahora, aunque eso se debe, creo yo, a que la brutalidad de Israel ha aumentado cada vez más, y el pueblo ha tenido que sufrir muchísimo más, para que el apoyo también crezca. ¿Piensas tú, al igual que Pierre Schori, que el gobierno de Israel es arrogante? —De verdad, si. Yo creo que es lamentable que se vea esta violencia colonial, la cual es un problema que se aprecia de una manera brutal en Israel, pero también en el mundo entero. Sin embargo, nunca se había hablado tanto de un ataque israelí, como hasta ahora, donde hemos sido gente de distintos países quienes hemos sufrido el ataque. Pero Israel ha cometido brutalidades aún mucho peores, y no se le ha dado ni la mitad de la importancia. Y, respecto al apoyo que recibieron Uds. de parte del Ministerio del Exterior sueco, ¿que te pareció? —Yo he sabido que el ministerio acá se ha portado muy bien, en el sentido que han tenido mucha paciencia con nuestros familiares y amigos, que han vivido una angustia muy grande. Pero allá, la embajada sueca en Israel podría haber hecho mucho más. En el sentido de que se sentían incómodos cuando tú les hablabas de la presión que podían ejercer ellos. "Nuestra mayor responsabilidad ahora es encargarnos de Uds. y ver que vuelvan a casa sanos y salvos", nos decían. "Bien, lo encuentro bien, pero quiero saber qué van a hacer Uds. para que se me devuelva mi cámara, donde está la documentación, ese material es necesario para que se haga una investigación independiente acerca de lo sucedido". Eso les decía, pero no pasó nada. ¿Cuáles son las posibilidades de dirigirse a una corte internacional, para que inicie un litigio? —Eso sería un juicio simbólico, pero si es necesario, lo vamos a hacer. De todas maneras. ¿Piensas integrarte nuevamente al Ship to Gaza? —Si, si tengo la oportunidad, viajo nuevamente. ¿No tienes miedo? —Yo iría con mucho miedo, pero lo haría igual. Si se me da la oportunidad lo haría, es importante luchar por tus convicciones. Respecto al boicot de los productos de Israel, ¿crees que da resultado? —Sólo hay que mirar el caso de Sudáfrica, de como se acabó el Apartheid. O sea, la gente en Israel, la gente en Tel Aviv vive en una burbuja, no les afecta la ocupación y el bloqueo en Gaza. Pienso que el pueblo de Israel necesita salirse de ese lavado de cerebro al que está sometido. Y, a través de las sanciones, creo que esto se podría lograr. Por Marisol Aliaga Del mismo autor | Categoría: Derechos humanos |
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