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Publicado: Martes, 06 de marzo de 2012

Antonio Arroyo Silva

Poemas


Antonio Arroyo Silva. Nacido en Santa Cruz de La Palma, Canarias, España, en 1957. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y profesor de Lengua y Literatura Castellana. Ha sido colaborador de revistas en papel, como Artymaña, La Menstrua Alba (de Canarias), Zurgai (de Bilbao) y de revistas digitales como la de la Sociedad de Escritores de Chile, Cinosargo, la Antología de Poesía Poetas para el Siglo XXI, Poesía Solidaria de Fernando Sabido y en Letras Salvajes de Puerto Rico. Colaborador de la prensa local, sobre todo en Diario de Avisos y La Laguna Mensual y de la revista de la UNAM Archipiélago.


Ha publicado cuatro libros de poemas: Las metamorfosis (Revista Azul, Cabildo Insular de La Palma, 1991) Esquina Paradise (El Vigía Editora, 2008) y Caballo de la luz (El Vigía Editora, 2010), Symphonia (Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2011). Ha participado en la antología de prosa poética Pincelada de relatos, publicado en la editorial Bubok en Barcelona por el grupo órbita Literaria, Antología de Miguel Hernández, en la editorial Lápiz-cero, con motivo de la celebración del centenario del poeta Miguel Hernández. También en Bubok, Un libro por Haití, editado por Teresa Delgado. Muy próximo a aparecer: La palabra devagar ensayos). En preparación tiene los siguientes poemarios: Marzo, Fila Cero, Poética de Esther Hughes, Casi luz y Material de nube.
Fue 2o premio en el concurso de poesía de Granadilla (Tenerife), en 1981.
Ha participado en el Festival Internacional de Poesía encuentro 3 Orillas (Tenerife 2009) y en el Homenaje de Poetas del Mundo a Miguel Hernández (junio de 2010).
Redactor de las revistas literarias Cinosargo (Chile) www.cinosargo.cl/ y Neotraba (Puebla, México). neotraba.com/category/el-enyesque/
Miembro de REMES y de POETAS DEL MUNDO.
Actualmente es vocal de la Asociación Canaria de Escritores.
Administra el blog Esquina Paradise, esquinaparadise.blogspot.com


SELECCIóN DE SYMPHONIA



NO ME INVITARON

pero no me invitaron
causé perplejidad aunque tampoco hubo fiesta ni enigma
tan solo un palimpsesto
eso fue todo
nada había en tal fiesta
palimpsesto debajo
tras la puerta el neófito
se lo bebe impasible al flujo de la aldaba (a su hora invisible no me invitaron)

en la puerta una aldaba
no me invitaron pero entré por la hendidura pues soy aire
el aire es la materia que repta por las grietas del lenguaje
cómo no por el vano de la puerta cuando el enigma apremia

yo que busco una forma que limite al Norte con el canto del jilguero al Sur con la huella perseguida al Este con la grulla de Poniente al Oeste con el llanto de los náufragos

no me invitaron pero causé perplejidad
nada había en la fiesta

el hallazgo fui yo para la nada

el desván estaba lleno de objetos sin consistencia ni solidez
un edecán se levanta y se esfuma en una nube de polvo
un río que siempre lleva la misma agua
huérfano de movimiento e inercia
un aire devorador de asfixia
una luz lampadófoga
un fuego que apaga la sed
un poema dedicado a un heterónimo de Li Po
una cucaracha que piensa en el laberinto de Knosos
unas muchachas persas que hablan griego demótico y sánscrito
y se callan el lenguaje cadáver del cordero

es la fiesta del caos a la que no me invitaron
los Guardianes de la Puerta ni los Edecanes de Aldaba

yo que tenía una caja llena de palabras
todas de primera mano todas sin ver la luz de la primera aurora
y ellos me dijeron respira
transmuta la realidad

y ellos me dijeron respiración para la mirada del pensamiento
la realidad como objeto pensado por la mente de Wallace

tú que respiras la inmanencia del otro
te quedaste perplejo con mi luz de minotauro

tú que ves la ceguera y la asfixia cuando las palabras llegan del páramo sin tus huellas de leopardo doméstico

tú que dejaste la nave en el escollo
y te fuiste en el bajel a surcar el vacío
que no es vacío sino el nombre de la nada

tú que llenas la oquedad de adorables cadáveres



6

Habla de aceras y líquenes enquistados
en las baldosas como huellas de indómitas libélulas, encabritados centauros, formas de insecto con voz metálica.
Blanca desazón de aleteo en el ojo.

Una esquina a la vuelta de otra esquina.
Y detrás el laberinto del habla.
Ese irse por la luz de la mirada.
No más que un temor, un presentimiento:
vacío de pensar llena la habitación.

Siempre un detrás un afuera un ojo
que acecha en la sombra, una palabra radiante
como la rosa que marchita el crepúsculo.
Y después el desasosiego.
La luz que ya no está
(está dentro de ti pero no está).
El adentro
no tiene estalactitas.
Se acabó la iridiscencia:
Bienvenido al incendio blanco.

De "Nube de mares"



12

Fue un instante. Extraño parece
que haya pasado delante de mí y se haya vuelto a
mirar mi codicia
reflejada en la fruta.

Quedarse en suspenso con la miel rodando de las
pestañas y el chapoteo del rictus
en el pie eriza el amaranto,
bulle en la garganta
con ese silbido que viene lejano
a callar el rubor del presentimiento.

El tiempo es un durazno:
va a remontar nacientes.
La redondez del néctar no es dulzura,
llega a la desazón de haber mordido
una sombra
agazapada en la voz del escarabajo.

Un instante del tiempo, un instante es todo el tiempo
de morder la acidez de la fruta.
Su discurso es un delta
remontando los mares,
va vivir capturado delante de mis ojos
mirándome pasar derramado en mi sed.

De "Nube de mares"



QUINTO MOVIMIENTO

1

Hay demasiado abismo en la raíz,
no fulge
la ondulación abajo.
No cruje como el néctar
en la lengua del bosque.

Un ciprés invertido
hacia el dolor del tallo.
La aspersión de la rama
se retuerce hacia adentro.
La redondez del hoyo,
la vigilia del labio.


2

Demasiado temor
la sabina en su carne.
Un almíbar ajado por la acritud del hueco
se dispersa en los poros de la salvia,
se adhiere
a las manos que hablan
de su desasosiego
de verterse en la sed.


3

La torsión del alisio.
Discurre su aspereza
hacia arriba hacia abajo
en un río de hojas.

Transparencia del verde
sobre las manos frías.
La sabina le habla
al huracán dormido.


4

Escucha a la sabina
raptando la conciencia
del mirlo allá en la cresta.

Anochece el plumaje
que eriza el desarraigo
en la cálida copa.

La raíz en el pico,
la fuga hacia lo denso.


5

Te dirán la sintaxis
de su respiración,
la negritud del hueco
en su fruto azulado,
la blancura de ser
huérfano del eclipse.

Te dirán las sabinas
su lenguaje de ondas
más allá del silencio.



6

Hay demasiado abismo,
demasiado temor.
La torsión del alisio
escucha a la sabina.
Transite la corteza
su roja nervadura.

A vaciar la oquedad
de adorables cadáveres.


7

Mas no la pesadumbre ni la danza fugaz
del viento huracanado.

No el vahído del búho en la pared mojada
de su desasosiego.

Redondez de sabinas: el hueco más allá
de la lámpara verde.

Estalactita en la tibia, la espora de los pasos
fisgonea el fulgor
del bosque que trasvasa mi saliva de estar
en el vientre del bosque.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net