Buscar
PANC
Publicado: Lunes, 16 de diciembre de 2013

Roque Dalton

Serie: Cien a√ɬĪos de poes√ɬ≠a latinoamericana


Roque Dalton (San Salvador, 1935 - 1975). Poeta, novelista, y ensayista. Entre sus obras figuran: La ventana en el rostro (1962), El turno del ofendido (1964), Miguel M√ɬ°rmol (1972), Pobrecito poeta que era yo... (1975), Monograf√ɬ≠a sobre El Salvador, Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Am√ɬ©ricas, 1969), Poemas clandestinos (1975), Historias prohibidas del pulgarcito (1975), Un libro rojo para Lenin (p√ɬ≥stumo). En 1956 fund√ɬ≥ el C√ɬ≠rculo Literario Universitario. En 1960 es encarcelado y luego liberado en octubre de ese mismo a√ɬĪo, al ser derrocado el presidente Jos√ɬ© Mar√ɬ≠a Lemus. A partir de entonces viajar√ɬ≠a por diversos pa√ɬ≠ses. Fue asesinado en mayo de 1975 por sus compa√ɬĪeros del Ej√ɬ©rcito Revolucionario del Pueblo.

Roque Dalton

POEMAS DE ROQUE DALTON




MIEDO
A Julio Cortázar

Un ángel solitario en la punta del alfiler
oye que alguien orina.


POR QUé ESCRIBIMOS

Uno hace versos y ama
la extra√ɬĪa risa de los ni√ɬĪos,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.
Uno tiene en las manos un peque√ɬĪo pa√ɬ≠s,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan, hijos enfermos,
abogados traidores,
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.
Uno se va a morir,
ma√ɬĪana,
un a√ɬĪo,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.
Preguntarán qué fuimos,
quiénes con llamas puras les antecedieron,
a quiénes maldecir con el recuerdo.
Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.



EL DESCANZO DEL GUERRERO

Los muertos están cada día más indóciles.

Antes era fácil con ellos:
les dábamos un cuello duro, una flor
loábamos sus nombres en una larga lista:
que los recintos de la patria
que las sombras notables
que el mármol monstruoso.

El cadáver firmaba en pos de la memoria
iba de nuevo a filas
y marchaba al comp√ɬ°s de nuestra vieja m√ɬļsica.

Pero qué va
los muertos son otros desde entonces.

Hoy se ponen irónicos
preguntan.

Me parece que caen en la cuenta
de ser cada vez más la mayoría!



SUE√ɬĪO NUM. 11.880

Caen se√ɬĪoritas en paraca√ɬ≠das y todas, gracias al cielo del que vienen, se parecen a ti. No traen armas, pero la forma de los pelitos de su vientre nos aterroriza de delicia desde la altura que empeque√ɬĪece veloz. Todas hacen mohines simult√ɬ°neos, anticipando que su belleza es, como siempre, cruel. Todas se llaman como t√ɬļ. De sus hombros sin alas penden como cabezas de cad√ɬ°veres las m√ɬ°scaras antimariposas y de las vainas de sus espadas olvidadas surgen g√ɬ≥ticos lirios que echan chorritos de niebla estrictamente lila. No tienen la cabellera que te ba√ɬĪa los pies, tu negro nido de orop√ɬ©ndola donde quise vivir por los siglos de los siglos, despert√ɬ°ndome a diario frente a un preciosamente inserto desayuno de pergaminos cocidos y toronjas, pero se defienden con la loca brillantez de sus cascos decorados con brochazos de aceite industrial y minio en polvo. Sin el menor esfuerzo, mueven convulsivamente las caderas para hacer de su ca√ɬ≠da un real desaire y, as√ɬ≠, parecer√ɬ≠an la m√ɬ°s majestuosa plomada de plumas entrando en los arroyos del Para√ɬ≠so Terrenal, si no fuera porque cada diez metros muestran esos horribles carteles en que anuncian pastelillos rellenos de leche de mujer. Tampoco tienen nada que ver con las medusas marinas ni con su posible esqueleto de suspiros helados. Tienen de ti ese porte que delata el olor bestial del amor despu√ɬ©s de un a√ɬĪo de abandono o de burla, ese halo infernal de las enamoradas desahuciadas por Dios, esa s√ɬļplica que nos ordena desnudarnos y sumirnos en pensamientos y reminiscencias que tienen que ver con las misas mayores de la Semana Santa, los improperios de la multitud ante los errores crasos de los m√ɬ°s inmensos h√ɬ©roes deportivos, los nudos de serpientes gordas que llenan las cuevas de la selva de Honduras, o el combate de dos tanques pesados, librado en el interior del Museo del Hombre. ¡Oh pasi√ɬ≥n por ellas: deber√ɬ° llover tanto y tan fr√ɬ≠o a√ɬļn sobre ti para que pueda al menos soportarte, manipularte, usarte! Todas caen, al mismo tiempo, sobre el prado. Las flores que pisan y machucan vuelven a erguirse de inmediato.


BUSCáNDOME LíOS

La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro
o cinco personajes del dominio de Goya
todo el mundo ahí parecía levemente aburrido
tal vez de la persecuci√ɬ≥n y hasta de la tortura diariamente so√ɬĪada.

Fundadores de confederaciones y de huelgas mostraban
cierta ronquera y me dijeron que debía
escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.

Cuando salimos no llovía más
mi madre me ri√ɬĪ√ɬ≥ por llegar tarde a casa.


SOBRE DOLORES DE CABEZA

Es bello ser comunista,
aunque cause muchos dolores de cabeza.

Y es que el dolor de cabeza de los comunistas
se supone histórico, es decir
que no cede ante las tabletas analgésicas
sino sólo ante la realización del Paraíso en la tierra.
Así es la cosa.

Bajo el capitalismo nos duele la cabeza y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la Revolución la cabeza es una bomba de retardo.
En la construcción socialista planificamos el dolor de cabeza
lo cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.

El comunismo será, entre otras cosas,
Una aspirina del tama√ɬĪo del sol.


DESPUéS DE LA BOMBA ATóMICA

Polvo ser√ɬ°n, mas √ā¬Ņpolvo enamorado?


DECIRES

El marxismo-lenninismo es una piedra
para romperle la cabeza al imperialismo
y a la burguesía.

No. El marxismo-leninismo es la goma elástica
con que se arroja esa piedra.

No, no. El marxismo-leninismo es la idea
que mueve el brazo
que a su vez acciona la goma elástica
de la honda que arroja esa piedra.

El marxismo-leninismo es la espada
para cortar las manos del imperialismo.

¡Qu√ɬ© va! El marxismo-leninismo es la teor√ɬ≠a
de hacerle la manicure al imperialismo
mientras se busca la oportunidad de amarrarle las manos.

√ā¬ŅQu√ɬ© voy a hacer si me he pasado la vida
leyendo el marxismo-leninismo
y al crecer olvidé
que tengo los bolsillos llenos de piedras
y una honda en el bolsillo de atrás
y que muy bien me podría conseguir una espada
y que no soportaría estar cinco minutos
en un Salón de Belleza?



SOBRE UN SUICIDIO

Una bandera de pétalos de terciopelo
más horripilante que la humildad;
las alas del tecolote familiar
que atraves√ɬ≥ r√ɬ≠os nadando, monta√ɬĪas caminando,
témpanos de hielo a saltitos;
el lastre de la virginidad:
tales eran las riquezas de la muchacha.

Y una manera muy peculiar de comprender las sugerencias:
le dijeron que se atara el cinturón, que no fumara
y se lanzó hacia la calle, doce pisos abajo.



CANCIóN DE PROTESTA
A Silvio

Cayó mortalmente herido de un machetazo en la guitarra
pero a√ɬļn tuvo tiempo de sacar su mejor canci√ɬ≥n de la funda
y disparar con ella contra su asesino
que pareció momentáneamente desconcertado
llevándose los índices a los oídos
y pidiendo a gritos
que apagaran la luz.


NO TE PONGAS BRAVO, POETA

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y t√ɬļ sigues creyendo que eres un ruise√ɬĪor.
C√ɬ≥gele el cuello de una vez, desn√ɬļdala,
t√ɬļmbala y haz de ella tu pelea de fuego,
rell√ɬ©nale la tripa majestuosa, pr√ɬ©√ɬĪala,
ponla a parir cien a√ɬĪos por el coraz√ɬ≥n.
Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto propicio a la melancolía.


POBRE LENGUAJE

Mi país es el mundo pero el mundo
está que jode loco de sordera
funeral agorero como un golpe
una pedrada en vez de desayuno
San Pablo era más héroe que yo
somos antiguos panes vanidosos
peregrinos de una misma torre
supuran ya los tragos que tomé
Amo rebelde de una orquesta de agua
suculento desastre que reto√ɬĪa en las barbas de Dios
trueno capaz de toda palabra
menos de la incredulidad.


NO, NO SIEMPRE FUI TAN FEO

Lo que pasa es que tengo una fractura en la nariz
que me causó el tico Lizano con un ladrillo
porque yo decía que evidentemente era penalty
y él que no y que no y que no
nunca le volveré a dar la espalda a un futbolista tico
el padre Achaerandio por poco se muere del susto
ya que al final había más sangre que en un altar azteca
y luego Quique Soler que me dio en el ojo derecho
la pedrada más exacta que cabe imaginarse
claro que se trataba de reproducir la toma de Okinawa
pero a mí me tocó ruptura de retina
un mes de inmovilizaci√ɬ≥n absoluta (¡a los once a√ɬĪos!)
visita al Dr. Quevedo en Guatemala y al doctor
Bidford que usaba una peluca colorada
por eso es que en ocasiones bizqueo
y que al salir del cine parezco un drogadicto desvelado
la otra razón fue un botellazo de ron
que me lanzó el marido de María Elena
en realidad yo no tenía mala intención
pero cada marido es un mundo
y si pensamos que él creía que yo era un diplomático argentino
hay que dar gracias a Dios
la otra vez fue en Praga nunca se supo
me patearon cuatro delincuentes en un callejón oscuro
a dos cuadras del Ministerio de Defensa
a cuatro cuadras de las Oficinas de la Seguridad
era vísperas de la apertura del Congreso del partido
por lo que alguien dijo que era una demostración contra el Congreso
en el hospital me encontré con otros dos delegados
que habían salido de sus respectivos asaltos con más huesos rotos que nunca
Otra opinión que fue un asunto de la CIA para cobrarse mi
escapatoria de la cárcel
otro más que era una muestra de racismo anti-latinoamericano
y algunos que simplemente las universales ganas de robar
el camarada Sóbolev vino a preguntarme
si no era que yo le había tocado el culo a alguna
se√ɬĪora acompa√ɬĪada
antes de protestar en el Ministerio del Interior
en nombre del Partido Soviético
finalmente no apareció ninguna pista
y hay que dar gracias a Dios nuevamente
por haber continuado como ofendido hasta el final
en una investigación en la tierra de Kafka
en todo caso (y para lo que me interesa sustentar aquí)
los resultados fueron
doble fractura de maxilar inferior
conmoción cerebral grave
un mes más engullendo licuados hasta los bistecs
y la √ɬļltima vez fue en Cuba
fue cuando bajaba de una ladera bajo la lluvia
con un hierro M-52 entre manos
en una de esas salió de no sé donde un toro
yo me enredé las canillas en la maleza y comencé a caer
el toro pasó de largo pero como era un gran huevón
no quiso volver a ensartarme
pero de todos modos no fue necesario porque
como les iba contando yo caí encima del hierro
que no supo hacer otra cosa que rebotar como una revolución en áfrica
y me partió en tres pedazos el arco cigomático
(muy importante para la resolución estética de los pómulos)
Eso explica por lo menos en parte mi problema.



COMO T√ɬļ
Yo como t√ɬļ
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas
el paisaje celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.

Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.


LOS POLICíAS Y LOS GUARDIAS
Siempre vieron al pueblo
como un montón de espaldas que corrían para allá
como un campo para dejar caer con odio los garrotes.

Siempre vieron al pueblo como el ojo de afinar la puntería
y entre el pueblo y el ojo
la mira de la pistola o el fusil.

(Un día ellos también fueron pueblo
pero con la excusa del hambre y del desempleo
aceptaron un arma
un garrote y un sueldo mensual
para defender a los hambreados y a los desempleadores)
Siempre vieron al pueblo aguantando
sudando
vociferando
levantando carteles
levantando pu√ɬĪos
y cuando más diciéndoles:
"Chuchos hijos de puta el día les va a llegar".
(Y cada día que pasaba
ellos creían que habían hecho el gran negocio
al traicionar al pueblo del que nacieron:
"El pueblo es un montón de débiles y pendejos -pensaban-
qué bien hicimos al pasarnos del lado de los vivos y de los fuertes".)

Y entonces era de apretar el gatillo
y las balas iban de la orilla de los policías y los guardias
contra la orilla del pueblo
así iban siempre
de allá para acá
y el pueblo caía desangrándose
semana tras semana a√ɬĪo tras a√ɬĪo
quebrantado de huesos
lloraba por los ojos de las mujeres y los ni√ɬĪos
huía de espanto
dejaba de ser pueblo para ser tropel en guinda
desaparecía en forma de cada quién que se salvó para su casa
y luego nada más
sólo los bomberos lavaban la sangre de las calles.

(Los coroneles los acababan de convencer:
"Eso muchachos -les decían-
duro y a la cabeza con los civiles
fuego con el populacho
ustedes también son pilares uniformados de la Nación
sacerdotes de primera fila
en el culto a la bandera el escudo el himno los próceres
la democracia representativa el partido oficial y el mundo libre
cuyos sacrificios no olvidará la gente decente de este país aunque
por hoy no les podamos subir el sueldo
como desde luego es nuestro deseo".)

Siempre vieron al pueblo
crispado en el cuarto de las torturas
colgado
apaleado
fracturado
tumefacto
asfixiado
violado
pinchado con agujas en los oídos y los ojos
electrificado
ahogado en orines y mierda
escupido
arrastrado
echando espumitas de humo sus √ɬļltimos restos
en el infierno de la cal viva.

(Cuando resultó muerto el décimo Guardia Nacional. Muerto por el pueblo
y el quinto cuilio bien despeinado por la guerrilla urbana
los cuilios y los Guardias Nacionales comenzaron a pensar
sobre todo porque los coroneles ya cambiaron de tono
y hoy de cada fracaso le echan la culpa
a "los elementos de tropa tan muelas que tenemos".)
El hecho es que los policías y los guardias
siempre vieron al pueblo de allá para acá.
Que lo piensen mucho
que ellos mismos decidan si es demasiado tarde
para buscar la orilla del pueblo
y disparar desde allí
codo a codo junto a nosotros.

Que lo piensen mucho
pero entre tanto
que no se muestren sorprendidos
ni mucho menos pongan car de ofendidos
hoy que ya algunas balas
comienzan a llegarles desde este lado
donde sigue estando el mismo pueblo de siempre
sólo que a estas alturas ya viene de pecho
y trae cada vez más fusiles.



PROFECíA SOBRE PROFETAS
A N. Altamirano y herederos,
a la familia Dutriz, a la familia Pinto


Puesto que la palabra debería ser
como la mujer en el momento del amor
como lo que verdaderamente entregamos
en el momento de la muerte
(cuando se ilustra una manera de ser que es fuente de vida
el restablecimiento de la pureza
la gran construcción del descubrimiento)
los profetas tendrán que colocarse aquí
para ser juzgados
cada uno
esperando su turno de pasar al espejo
para apelar ante el gran coro de víctimas.

Ay entonces del grito
que no se emitió para dolerse de los hermanos
sino para corromper sus oídos al tiempo
que se loaba a su enemigo
ay entonces de la frivolidad
con que se apoyó la vigencia del becerro de oro
ay entonces de las mariposerías
con que se puso cortapisas
a la identificación y al ajusticiamiento del hambre
ay del traslado del crimen hacia los hombres de los débiles
ay de las complicidades ay de las delaciones
ay de los servilismos
ay de los soplos al oído del verdugo
ay de las tolerancias
ay de las mentiras matutinas y vespertinas

Porque toda esa miasma se derramó
sobre la inocencia del pueblo
sobre su blanco candor caído del cielo
del gran desalojado del paraíso
y no habrá rueda de molino suficientemente aplastante
para las cabezas de sus envenenadores
de quienes quemaron con perfume las pupilas de sus centinelas
de quienes rompieron sus tímpanos
de gritos de loras sobrevivientes de la experiencia de Jericó.

Ni de los vivos ni de los muertos
habrá perdón para ese uso de la palabra.
El inocente gigante justiciero
despertará de su ensordecimiento
abrirá sus profundos ojos anegados por los profetas
y los fulminará en sus propios asientos enraizados
a la derecha del Amo desenmascarado
por los siglos de los siglos
para nunca jamás.



DIFUNTO SOLO

Te han llevado a enterrar casi a empujones
bajo un cielo de planta manchado de palomas.

Todo el mundo contento: en adelante
ibas a ser problema de la tierra,
larga semilla, sótano de la grama.

Con el apuro no alcanzó para la cruz, pues este duro
le√ɬĪo con cuernos no remeda cruz.

Y el girasol salvaje
-regado con pipí del hijo del guarda-
apenas haga frío morirá.

Pobrecitos los muertos -se diría al mirarte-
¡Qu√ɬ© cosa m√ɬ°s jodida es descansar en paz!


CóMO CANTARTE, PATRIA

Cuando la patria nace antiguamente
como la preferida estrella que se mece
junto al misterio azul del grito primogénito,

cuando la patria permanece intacta
desde el raudal de sangre con que nos parieron,

cuando la patria inexpresable canta
desde el amurallado hueso que oponemos al aire,

cuando la patria de aurorales árboles,
de rojo barro partidario del hombre,
de volcanes bramando
como la universal unión de las reclamaciones,
alza su diccionario y su martirologio
desde nuestra garganta denunciada,
cuando la patria es ese prisma puro
que nos se√ɬĪala la √ɬļnica posibilidad de amar,

entonces
es que desde las geologías interiores
surge la clara voz de alba, la profética
tra√ɬ≠da a cuentas del futuro y su m√ɬļsica.

Porque es la patria punto de partida,
básica piedra tumultuaria extendiéndose,
savia y semilla de la floresta cantadora del hombre,
misiva leal hacia aglomeraciones fraternas y ecuménicas.
Así nos surge el canto
y la patria renace junto a cada palabra...



LOS LOCOS

A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mana en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay se√ɬĪor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sue√ɬĪo somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos.


LA CULTURA Y EL LOCO AMOR

Yo le dije con toda seriedad
"qué largo camino anduve
para llegar hasta ti"
y tu me dijiste que ya parecía José ángel Buesa
y entonces me reí francamente
y te dije que los versos eran de Nicolás Guillén
y t√ɬļ (que reci√ɬ©n sal√ɬ≠as de tu clase de franc√ɬ©s)
me contestaste que entonces era Nicolás Guillén
quién se parecía a José ángel Buesa
yo te dije que te excusaras inmediatamente con
Nicolás Guillén y conmigo
y entonces me dijiste
que el verdadero culpable era yo
por llegar al José ángel Buesa esencial
a través de Nicolás Guillén
entonces yo te dije que la verdadera culpable eras t√ɬļ
por ser tan puta
y ahí fue que me dijiste perdón
estaba equivocada
no es que te parezcas a José ángel Buesa
es que eres un José ángel Buesa.

Entonces yo saqué la pistola...


A LA POESíA

Agradecido te saludo poesía
porqué hoy al encontrarte
(en la vida y en los libros)
ya no eres sólo para el deslumbramiento
gran aderezo de la melancolía.

Hoy también puedes mejorarme
ayudarme a servir
en esta larga y dura lucha del pueblo.

Ahora estás en tu lugar:
no eres ya la alternativa esplendida
que me apartaba de mi propio lugar.

Y sigues siendo bella compa√ɬĪera poes√ɬ≠a
entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol
entre mis manos o sobre mi espalda.

Sigues brillando
junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca
en las ciudades y los montes de mi país
de mi país que se levanta
desde la peque√ɬĪez y el olvido
para finalizar su vieja pre-historia de dolor y de sangre.



CATóLICOS Y COMUNISTAS EN AMéRICA LATINA:
ALGUNOS ASPECTOS ACTUALES DEL PROBLEMA


A mí me expulsaron del Partido Comunista
mucho antes de que me excomulgaran
en la Iglesia Católica.

Eso no es nada:
a mí me excomulgaron en la Iglesia Católica
después de que me expulsaron del Partido Comunista.

¡Puah!
A mí me expulsaron del Partido Comunista
porque me excomulgaron en la Iglesia Católica.



ALTA HORA DE LA NOCHE

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscando por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di s√ɬ≠labas extra√ɬĪas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sue√ɬĪo, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.



Selección de textos: Mario Meléndez

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net